| Estas son las principales características que revelan en un jugador una adicción. Si se reconoce en una de ellas o alguna persona de su entorno: ¡Es hora de llamarnos! |
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Está obsesionado por el juego, y este asunto empieza a ocupar todos los temas de conversación. |

| Aumenta su apuesta: necesita jugar cantidades cada vez más importantes para llegar a su dosis de placer. |
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| Es incapaz de controlarse, a pesar de los esfuerzos repetidos para reducir o parar de jugar. |

| Esta inquieto e irritable cuando intenta controlarse. |

| Juega para huir de la realidad, o para intentar aliviar dificultades como la ansiedad, la depresión… |

| No vive más que para volver a jugar: las pérdidas generan nuevos juegos para recubrir las pérdidas, ciclo infernal que no consigue romper. |

| Miente y disimula con su familia, su terapeuta o con otros, para esconder sus hábitos de juego. |

| Puede cometer delitos: falsificación, fraudes, robos o malversación de fondos para financiar la práctica del juego. |

| Puede arriesgarlo todo: perder una relación afectiva importante, un empleo o posibilidades de estudio o de carrera por culpa del juego. |

| Cuenta con los demás para financiar sus partidas y soldar sus deudas. |














































